Dificultad media
Un reto real, no un muro. Nadie sale con la sensación de haber perdido el rato.
Es la situación más normal del mundo. La dificultad de esta sala es media: un reto de verdad, sin ser inasequible, y con un game master que os ve y os escucha por si os atascáis.
Un reto real, no un muro. Nadie sale con la sensación de haber perdido el rato.
El game master os acompaña desde la sala de control durante toda la partida.
Aventura, no terror. Sala amplia. Sin actores dentro y sin pruebas físicas.
Las tres dudas que trae todo el mundo la primera vez: no da miedo (la ambientación es oscura, pero es una aventura, no terror, y dentro de la sala no hay actores), no da claustrofobia (la sala es amplia y espaciosa) y no hace falta estar en forma (no hay pruebas físicas; lo único es aguantar de pie la hora, y si alguien no puede, se pide una silla).
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Un escape room es un juego en equipo: os encierran en una sala tematizada, llena de enigmas que hay que ir resolviendo para avanzar en la historia y salir antes de que se acabe el tiempo. Así es la visita:
«La experiencia ha sido increíble, muy inmersiva de principio a fin. Y el game master, espectacular.»
Para un primer escape room, lo ideal es un equipo de 4 a 6: es el tamaño con el que más se disfruta la sala. Jugar dos o tres lo recomendamos cuando ya tenéis experiencia, porque con menos cabezas la dificultad, que es media, se nota mucho más.
El precio es por equipo, no por persona: 4 jugadores son 110 €; 5, 125 €, y 6, 150 €.
Nada especial. Ropa cómoda, porque se está de pie y andando por la sala toda la hora. El juego está en castellano y en catalán: jugáis en el que os resulte más cómodo.
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