Conoce a los mejores escapistas de la historia de la humanidad
Los escape rooms tienen una deuda con los artistas del escapismo. Antes de que existiera esto de encerrarse por diversión una hora, ya había gente que se ganaba la vida saliendo de donde parecía imposible salir: cadenas, esposas, cajas selladas, tanques de agua. De aquellos espectáculos viene, en el fondo, la emoción que buscamos hoy en una sala como la Lanzadera Alien. Así que, como buenos aficionados, hemos reunido a algunos de los mejores escapistas de la historia. Los abuelos de este oficio.
Un poco de historia del escapismo
El escapismo se convirtió en un arte con seguidores durante el siglo XIX, aunque el término tardó un poco más en acuñarse. Se suele situar en 1860 la primera vez que este tipo de número subió a un escenario, de la mano de los hermanos Davenport. La idea era sencilla y brutal a la vez: un experto se dejaba atar, encadenar o encerrar —a veces bajo el agua, esposado— y tenía que liberarse a la vista del público. Sin trampas visibles y sin red.
Los mejores escapistas de la historia
Ahora que sabes de dónde viene todo, estos son los nombres que conviene conocer.
El gran Houdini
El apellido no te sonará a nuevo. Nacido en 1874 en Budapest como Erik Weisz, empezó en espectáculos itinerantes y fue ganando fama hasta pasar a la historia como Harry Houdini. Se hizo célebre por sus fugas en agua y con cadenas: su número estrella era sumergirse en un tanque, boca abajo y encadenado, y salir antes de quedarse sin aire. También llegó a hacerse enterrar vivo. Un siglo después, sigue siendo la vara de medir de cualquier escapista.
Anthony Martin
Nacido en 1966 en Wisconsin, se aficionó al escapismo muy pronto: con 12 años ya hacía números de riesgo. Se especializó en fugas imposibles, y su hazaña más recordada fue dejarse arrojar al vacío dentro de un cajón blindado desde 4.500 metros de altura. Consiguió liberarse a tiempo y abrir el paracaídas. Ni una cosa ni la otra dejan mucho margen de error.
Johnny Strange
Nacido en 1988, es uno de los escapistas en activo más reconocidos, y llegó a este mundo precisamente estudiando a Houdini. Empezó con esposas policiales, siguió con la camisa de fuerza y acabó encadenado con candados. Su pasión por la época victoriana lo ha llevado a recrear para el público del siglo XXI el escapismo más clásico del XIX, y ha reunido varios récords Guinness por el camino. Entre sus números más comentados está el de tragarse una espada de 43 centímetros. Cada uno tiene sus aficiones.
John Neville Maskelyne
Este ilusionista británico, nacido en 1839, se recuerda como uno de los grandes y fundó toda una estirpe de magos y escapistas. Reunió muchos de sus secretos en un libro de título interminable, Sharps and Flats, dedicado a destapar las trampas del juego, que hoy sigue siendo lectura de culto para los amantes de este arte.
Si algo tienen en común todos estos nombres es que ninguno escapó por suerte. Detrás de cada truco había horas de estudio, mucha práctica y una calma que se entrena. En un escape room pasa algo parecido, aunque en versión de una hora y sin ningún riesgo: avanza quien observa antes de tocar y quien dice en voz alta lo que está pensando. La buena noticia es que eso se aprende jugando, y la Lanzadera Alien es un buen sitio para empezar.
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Se lee bien, se juega mejor
Todo esto lo hemos aprendido dentro de una sala de verdad, viendo entrar y salir grupos cada día. Venid a comprobarlo.