Casas encantadas para inspirar un Escape Room
Pocas cosas dan más respeto que una casa encantada. La literatura y el cine llevan un siglo largo volviendo a ellas: mansiones con fantasmas que se quedaron a vivir después de una muerte terrible. Tanto tiran que hay lugares donde se organizan visitas para recorrerlas. En Resistance Room somos aficionados al misterio —al del ingenio, no al de los sustos—, y no nos hemos podido resistir a un ranking de casas encantadas que bien podrían inspirar un escape room. ¿Te apuntas al recorrido? Empezamos.
Tres casas encantadas para inspirar un escape room
El Palacio de Linares
Abrimos con el Palacio de Linares, en pleno centro de Madrid, por cercanía y por la historia que arrastra tras sus muros. A partir de 1990 los informativos empezaron a hacerse eco de algo insólito: se decía que en su interior se habían captado extrañas psicofonías, además de sucesos que pusieron los pelos de punta a más de un experto. La fama fue tal que hoy todavía se hacen visitas para conocer uno de los rincones más fantasmagóricos de la ciudad.
El palacio perteneció a los marqueses de Linares desde 1874 —de ahí el nombre— y, al morir ambos, quedó cerrado a cal y canto casi un siglo, hasta que pasó a formar parte de la Casa de América. La leyenda atribuye las psicofonías a los hermanastros Raimunda y José, que mantuvieron una relación prohibida y, según se cuenta, tuvieron un hijo del que se deshicieron. Dicen que su cuerpo sigue emparedado en algún muro. Cierto o no, da para una buena sala.
La mansión de Rose Hall
¿Te suena Annie Palmer, la bruja blanca? Su mansión encantada está en Jamaica. Palmer vivió en el siglo XIX y sembró el terror por la isla hacia 1820. Cuenta la leyenda que el dueño de Rose Hall, John Palmer, se enamoró de ella y la hizo su esposa. El idilio duró poco: la bruja blanca acabó con él una noche para quedarse con la propiedad. Y no paró ahí. Se le atribuyen otros dos maridos muertos en circunstancias extrañas, uno estrangulado y otro envenenado.
Sus crueldades no se limitaron al matrimonio. Según las historias, en aquella enorme finca había mazmorras donde Annie torturaba a los esclavos que no la obedecían, y muchos preferían la muerte antes que servirla. En 1830, tras una rebelión, Annie fue asesinada. La mansión sigue en pie, y sigue dando de qué hablar.
Amityville
Si te va el cine de terror, esta no te la tengo que presentar. La casa de Amityville, en Nueva York, se hizo famosa en 1974, cuando su propietario, Ronald DeFeo, asesinó a toda su familia. Declaró a la policía que había oído voces que le empujaron a hacerlo.
Poco después, la familia Lutz se mudó allí tras bendecir la casa. No les sirvió de nada: aseguraron haber presenciado tantos fenómenos extraños que acabaron huyendo. El caso lo estudiaron Ed y Lorraine Warren, la pareja de investigadores de lo paranormal que después inspiraría media estantería de películas.
Las tres historias tienen algo en común: lo que da miedo no es la casa, sino lo que crees que pasó dentro. Ese es justo el material con el que se construye un buen escape room, porque una habitación cualquiera deja de serlo en cuanto conoces su historia. En la Lanzadera Alien no hay fantasmas ni sustos, pero sí una historia que te acompaña durante los 60 minutos que dura la misión. Si quieres comprobar cuánto cambia una sala cuando sabes lo que ha pasado en ella, ven a verla.
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Se lee bien, se juega mejor
Todo esto lo hemos aprendido dentro de una sala de verdad, viendo entrar y salir grupos cada día. Venid a comprobarlo.